Mientras hacía esas cosas dedicí descansar
y meterme en youtube, a veces youtube hace sugerencias de videos para ver, por
tu historial de visitas. Toda un colección de videos que youtube piensa que te
pueden gustar. Había de todo, pero había uno que no encajaba, parecía de una
película antigua y de repente mirándola con extrañeza empezó a brillar poco a poco y a
moverse como haciendo esfuerzos por liberarse de esa fila de otros videos, y de un solo golpe se ha salido de la pantalla, volado por
los aires y, a medida que se volvía más grande, aterrizó en el piso de mi
propia habitación
.
.
Yo pensé ¿será Barbarella otra
vez? ¿Se le habrá quedado alguna prenda de su traje espacial? ¿Vino para
chequear cómo seguía lo de Carola Chávez y su nueva bella forma de caricatura
sensual viviendo en La Lagunita?
Pero no, esa pantalla de video de youtube estaba ahí, brillando de forma fulgurante y de repente empiezan a salir..... ¡¡¡unos niños!!! Eran tres: dos niñas, una como de 8 y otra de 13 y un varón como de 10. Estaban vestidos muy a la antigua, como si fueran de los Alpes suizos, pero de hace mucho tiempo. ¿Qué venían a hacer unos niños aquí? Yo me quedo estupefacto y ellos entrando como Juan por su casa a mi habitación mientras me sonríen y el varón me dice como si me conociera de toda la vida: "Hola compañerito y amable hombre de la ciudad, me llamo Pedro, y ella es Heidi y ella es Klara".
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| Heidi, Pedro y Klara |
Yo les digo algo desorientado "Pues hola, ¿ustedes vienen por Joanie?"y la que se llama Klara dice con parsimonia: "Muy buenas tardes mi estimado señor Viktor, se que se llama así, nos llegó un rumor de que en este lugar de ¿América de .....? no sé, es que yo de este país no se mucho, mi institutriz, la señorita Rottenmaier nunca me habló de lugares cómo este, solo de la Historia de Europa y de cómo tiene colonias por todo el mundo, como el Congo o las de la reina Victoria, la India o Malasia y todos esos lugares exóticos y bárbaros; pero bueno, me dijeron que en este lugar hay mucha educación y cultura musical de nuestro propio continente y que todos los niños son felices haciéndola, así que la señorita Rottenmaier y mi padre me dijeron que Heidi, Pedro y yo podríamos venir.".
Decido advertirles "Klara, muchachos, yo creo que ustedes están equivocados, este lugar no creo que sea para ustedes, mejor quédense por allá por Europa, en el siglo no sé de donde vienen". Y entonces la que se llama Heidi, una niña toda vivaz, muy fresca, se adelanta y me dice "Bueno, yo he sido muy feliz en los Alpes en la cabaña de mi abuelo, con Niebla mi perro, las ovejitas, con Pedro y con Klara, mis mejores amigos, pero quisimos venir porque entre otras cosas queremos aprender música europea y dicen que aquí la enseñan buenísimo, en un lugar fantástico donde los niños pueden aprender a tocar la música de nuestro continente hasta mejor que nosotros mismos, el mundo está fascinado con este lugar, hasta en España les dieron el Príncipe de Asturias de las Artes y tienen tantos premios mas que resulta imposible retenerlos en la memoria" Y yo le pregunto "¿Tu te refieres al Sistema Nacional de Orquestas Infantiles de Venezuela, Fundamusical?" Y Heidi dice "eso es un nombre muy largo, sólo se que el jefe es un viejito lindo como mi abuelo, aunque mi abuelo es grande y robusto, este es como muy flaquito, pobrecito, me recuerda al señor Burns, pero eso es de un mundo donde la gente es amarilla y tiene cuatro dedos en lugar de cinco" Yo le pregunto: ¿Te refieres a los Simpsons?
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| Mr. Burns |
Y Heidi dice "Ni se, esos son lugares que no me
interesan, me interesa es este país. Es que mi sueño es tocar la flauta y animé
a Pedro a que aprenda a tocar el violín y
Klara quiere aprender el clarinete y se que en ese lugar lo tocaremos mejor
que si estudiáramos en Leipzig o con Anton Rubinstein, un gran director de
orquesta de nuestra época".
Entonces yo cierro los ojos y hago un gesto de que todo esto es una confusión enorme de unos niños fantasiosos y les digo "Ya va!... si ustedes quieren estudiar en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela tendrían que ser niños venezolanos, ustedes no son venezolanos". Y Pedro dice de forma rápida y como diciéndome que estoy perdidísimo: "Tu estás mal informado, en su página web dice que aceptan extranjeros y que sólo tienes que aplicar escribiendo a un mail, además somos niños de recursos materiales muy limitados, vivimos en las montañas ¿tu no crees que con eso sea suficiente". Y yo les contesto "pues no se... y me meto en la página web de Fundamusical, leo algo y les contesto algo incrédulo: "aquí dice algo que podría interpretarse así, pero es que una cosa es lo que está escrito y otra es la realidad Pedro, en este país las palabras se las lleva el viento, todo el mundo pretende acomodar las cosas con sólo palabras, tendrían que ir a preguntar, de repente, como a ellos les gusta tanto lo europeo más que lo venezolano, que unos niños de allá del siglo 19 vengan y quieran estudiar con ellos los hará sentir muy halagados y ustedes podrían aprender algo de música venezolana también" Y Klara dice sorprendida "¿¿música venezolana?? Pero si yo creí que aprendería a tocar Pedro y el Lobo, o cosas divertidas de Tchaikosky, Mussorgski o esa tan alegre: la obertura de Guillermo Tell de Rossini, no me interesa la música venezolana, eso debe ser algo así como música de los salvajes africanos o de quiénes sabe qué lugar apartado, que se yo... yo no vine a eso. Me he interesado porque es muy meritorio que en ese templo del saber reconozcan que nuestra música está por encima de esas cosas tan primitivas que ustedes se inventaron, propias de pueblos atrasados: eso habla muy bien de ustedes. "
Entonces yo cierro los ojos y hago un gesto de que todo esto es una confusión enorme de unos niños fantasiosos y les digo "Ya va!... si ustedes quieren estudiar en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela tendrían que ser niños venezolanos, ustedes no son venezolanos". Y Pedro dice de forma rápida y como diciéndome que estoy perdidísimo: "Tu estás mal informado, en su página web dice que aceptan extranjeros y que sólo tienes que aplicar escribiendo a un mail, además somos niños de recursos materiales muy limitados, vivimos en las montañas ¿tu no crees que con eso sea suficiente". Y yo les contesto "pues no se... y me meto en la página web de Fundamusical, leo algo y les contesto algo incrédulo: "aquí dice algo que podría interpretarse así, pero es que una cosa es lo que está escrito y otra es la realidad Pedro, en este país las palabras se las lleva el viento, todo el mundo pretende acomodar las cosas con sólo palabras, tendrían que ir a preguntar, de repente, como a ellos les gusta tanto lo europeo más que lo venezolano, que unos niños de allá del siglo 19 vengan y quieran estudiar con ellos los hará sentir muy halagados y ustedes podrían aprender algo de música venezolana también" Y Klara dice sorprendida "¿¿música venezolana?? Pero si yo creí que aprendería a tocar Pedro y el Lobo, o cosas divertidas de Tchaikosky, Mussorgski o esa tan alegre: la obertura de Guillermo Tell de Rossini, no me interesa la música venezolana, eso debe ser algo así como música de los salvajes africanos o de quiénes sabe qué lugar apartado, que se yo... yo no vine a eso. Me he interesado porque es muy meritorio que en ese templo del saber reconozcan que nuestra música está por encima de esas cosas tan primitivas que ustedes se inventaron, propias de pueblos atrasados: eso habla muy bien de ustedes. "
Y yo le contesto todo incrédulo, no sabía que decirles, además que la vi tan prejuiciosa a Klara, pero eso no debe ser su culpa, en el siglo 19 muchos pensarían así :¿Y donde van a vivir si son aceptados?". Y entonces Pedro se adelanta y dice con firmeza y decisión "En un lugar que se llama La Casona".
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| La Casona |
Y entonces ya es que empiezo a sudar frío de tantas insensateces
y le digo "Pedro, amiguito, La Casona es la casa presidencial ¿por qué
allí? ¿y de donde piensan ustedes que van a poder vivir allí?" Y entonces
Heidi toda ruiseña, con ese aire inocente y cándido dice "porque yo se que
en este país del futuro en el gobierno aman a todos los que son como nosotros y allí vive una muchacha
que se llama Rosa Virginia y parece que su hermana María Gabriela vive o vivía
allí también, yo se que a ellas solo le gustan las cosas de la gente sencilla y sin recursos,
viven allí porque no tienen más remedio, y a mi no me importaría vivir en una
zona sencilla de Caracas, no necesito riquezas
materiales, pero pensando en Klara, que vivía en una mansión en Fráncfort, pues quiero que no se sienta
incómoda, porque La Casona es como un mansión de ricos, Pedro y yo haríamos el sacrificio" Y entonces Klara dice
"Te confieso mi estimado señor que esta es una situación que me resulta embarazosa,
no me parece correcto solicitar habitar en una casa con este proceder, sin ni siquiera enviando alguna carta de presentación con sobre lacrado, pero Heidi y
Pedro me convencieron de que esa gente sería muy solidaria". Y entonces yo
les digo "¿Pero y si ustedes no caben en esa casa con esas personas? Parece que hay muchas"
Y Pedro saca el pecho y levanta la mano con firmeza y dice sonriendo como quien
conoce la solución perfecta "Pues Rosa Virgina y María Gabriela y todos los que viven allí se irían a vivir a nuestras chocitas de Los Alpes, con
el abuelito de Heidi y en la cabaña de mi abuelita que está ciega, no creo que
les importe, ellos aman esas cosas: vivir en el campo, con ese aire tan
saludable, los árboles, las ovejas, vivirían como gente del pueblo, no creo que
estén viviendo en La Casona porque les gusta vivir como gente rica, ellos se
deben sentir muy incómodos con eso".
Entonces yo les digo como queriendo cortar la conversación con tantas insensateces infantiles "Miren muchachos, yo no se, inténtenlo, pero algún adulto tendrá que acompañarlos, le puedo decir al abuelo Munster que vaya con ustedes, uno nunca sabe que puede pasar con unos niños extranjeros europeos que vienen del siglo 19 en Caracas, que no conocen la ciudad y que muchos choros seguro pensarán que están forrados de euros". Y Klara dice con una voz altiva y digna "Estimado señor, nosotros sabemos defendernos solos, no albergue esa tribulación, estaremos exentos de cualquier peligro". Y Heidi agrega "no te preocupes amigo, cualquier cosa tenemos la forma de meternos de nuevo en nuestro video de youtube y regresarnos a nuestro mundo" y arrugando el entrecejo dice ¿por qué los adultos siempre piensan que los niños somos tontos?."
Entonces yo les digo como queriendo cortar la conversación con tantas insensateces infantiles "Miren muchachos, yo no se, inténtenlo, pero algún adulto tendrá que acompañarlos, le puedo decir al abuelo Munster que vaya con ustedes, uno nunca sabe que puede pasar con unos niños extranjeros europeos que vienen del siglo 19 en Caracas, que no conocen la ciudad y que muchos choros seguro pensarán que están forrados de euros". Y Klara dice con una voz altiva y digna "Estimado señor, nosotros sabemos defendernos solos, no albergue esa tribulación, estaremos exentos de cualquier peligro". Y Heidi agrega "no te preocupes amigo, cualquier cosa tenemos la forma de meternos de nuevo en nuestro video de youtube y regresarnos a nuestro mundo" y arrugando el entrecejo dice ¿por qué los adultos siempre piensan que los niños somos tontos?."
Entonces me quedo callado y le
digo "Ok: en resumen, vienen a ver si pueden estudiar música europea en el
Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y decidieron, para que Klara no se sienta
incómoda, que vivirán en La Casona y los que viven allí ustedes les ofrecerán
sus humildes cabañas en Los Alpes". Y todos asienten sonriendo y diciendo
a la vez "¡¡Sí!!". Yo les digo con seriedad:"Pero hay algo en lo que no han
pensado: yo creo que Klara no será aceptada en El Sistema, es una joven
de clase alta, allí solo aceptan gente de bajo nivel económico, la hacen porque
ellos no tienen acceso a esas cosas y es una manera de llevarles cultura y elevar su espíritu, incluso les regalan los instrumentos. Klara no
será aceptada". Y entonces Klara hace un gesto malcriado y mueve la cabeza
como ofendida y me dice "Pues me tendrán que aceptar, si logré pararme de
una silla de ruedas donde estuve postrada tantos años también lograré que me
acepten, sea rica o no". Y Heidi dice "en todo el mundo de esta época,
porque en la mía ese colegio de música no existe, dicen que aman a los niños y
que les enseñan a tocar música europea tan bien como en Europa y aceptan niños
de escasos recursos y los ponen a viajar por el mundo y todo eso gracias al gobierno que les
da todo el dinero que ellos les pidan, reciben una lluvia de dinero, son mas
ricos que al papá de Klara, el señor Sesemann y son tan buenos, que todo ese dinero lo usan sólo para
nosotros, estoy segura que estudiar allí será maravilloso, nos graduaremos y
siempre seremos amados, respetados, será como estar en un paraíso de sólo
música clásica. Incluso se que vienen grandes estudiosos del primer mundo para entender cómo es su sistema de estudios". Y yo le contesto "Allí no sólo se ve música clásica,
también hay jazz y música caribeña y bueno, sobre lo del paraíso, en la
urbanización El Paraíso hay un lugar de ellos donde se estudia, ese es el único
paraíso que yo conozco, pero adentro hay mucha improvisación y desorganización y no creo que ustedes aprendan lo contrario a eso en ese lugar". Y entonces me quedo callado, y prefiero no
continuar la conversación "Miren muchachos, ustedes se ven muy decididos e
inteligentes y muy vivos, hagan la prueba, que se yo..., pero.... ¿por qué vinieron
ustedes a decirme todo ésto?: Yo estoy buscando gente que ayude a resolver los
problemas del país, ustedes vienen a aprovechar a venir aquí según ustedes a aprender música académica alojándose en La Casona". Y Heidi, un poco con picardía y mientras se pone las manos en la espalda y
balancea un pie de forma juguetona me contesta "Bueno, es que nos
enteramos de tu historia y tu sabes que los niños somos muy curiosos y
entrometidos, vinimos a visitarte primero y cuando nos graduemos y regresemos a nuestra época haremos que el
propio Wagner se muera de envidia y querrá que les enseñemos nosotros a que su
orquesta suene igual de bien, después de todo, también me enteré que el
presidente que tenían antes, que entiendo que se murió, dijo que este país
sería diez mil veces mejor que cualquier país del primer mundo en todos los sentidos y yo le creí"
Y entonces respiro profundo y le pregunto "¿y por qué le creiste?" Y
entonces responde "solo tienes que ver los periódicos de ahora, que no son
en papel como el Der Bund pero todos dicen que este país es un desastre pero
tiene que ser mentira porque todos también dicen que ese colegio de música es
un paraiso lleno de genios, todos lo dicen y los llenan de premios y fue ese presidente quien los ayudó tanto a que
eso pasara, o por lo menos el que se esforzó más antes que los otros en darles todos los recursos que ellos pedían como si el fuera Papá Noel, y como soy además de escasos recursos entonces yo soy chavista y Pedrito también,
Klara es la única que no está convencida, dicen que este gobierno odia a los
ricos pero ya verá que en ese colegio tratarán bien a los niños ricos, después de todo, aunque pertenezca al gobierno parece que vive con sus propias leyes y son intocables".
Yo me quedé atónito ante tanta ingenuidades, me puse la mano en la boca sin saber ya ni que pensar y les dije"Bueno Heidi, Pedro, Klara, bienvenidos a Venezuela en el 2016, ustedes tienes sus propias ideas pero recuerden: insisto, díganle a la señortia Rottenmaier, aunque sea a ella, que venga ella misma a vigilar todo ésto, no entiendo como los dejó venir solos". Y Heidi responde como alguien que tenía un secreto y de repente me lo suelta de golpe "Es que la señortia Rottenmaier ya se vino desde hace tiempo, sin que se den cuenta se metió en ese colegio de música, revisando todo, hasta lo último que puede. Ella se pasea por los muebles y recorre el dedo índice y se lo ve para chequear si tiene alguna mota de polvo, está haciendo lo mismo allí, sin que la vean, sin que se sepa que está ahí para asegurarse que todo es tan hermoso como ellos dicen que es, incluso dentro de la oficina del "señor Burns", la señortia Rottenmaier se encargará de decirnos si estamos en lo cierto o no, cualquier cosa que encuentre extraña nos lo dirá y así terminaremos sabiendo la verdad".
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| Señorita Rottenmaier |
Con esa última respuesta
inesperada me di cuenta que estaba tratando con unos niños mas claros de lo que
yo creía y les dije "bueno, ya ustedes sabrán, de repente encuentran obras
de teatro infantiles y otras atracciones, algo de eso el gobierno
organiza, digo, para que hagan cosas para que se distraigan" Y Klara dice
"pues yo quiero ir a un lugar que se llama Starbucks" Y le digo a Klara
"Klara, aquí no hay Starbucks" Y ella me contesta con un gesto de como que no le importa tanto
"bueno, no interesa, parece que aquí quedan cada vez menos espacios para
la clase media o media alta, y lo que hay la mayoría no lo puede pagar, pero alguna cosa debe quedar todavía
¿no?"
Preferí no responderle.
Preferí no responderle.
Y bueno, luego de invitarles unos refrescos que me quedaban, ya que ni eso se consigue por el problema del azúcar, finalmente se despidieron, me dijeron que tomarían un autobús para irse de una vez para La Casona a decir que querían vivir allí, no se a quienes se encontrarán a lo mejor ya no están las hijas de Chávez, pero seguro que cualquier miembro del alto gobierno estará encantado de dejar sus choferes y esas cosas burguesas e irse a vivir a los Alpes suizos en el siglo 19 en cabañas rústicas a cuidar ovejas.
Sobre la música que haría, como estos no eran los niños de unas caricaturas que hubo hace tiempo en los 70s, decidi hacer algo de la película donde ellos viven y me encontré con música académica, la película empieza con "Schlummerlied", una canción escrita por Robert Schumann de su Albumblätter Op.124, compuesta en 1841.




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